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estado: Sólido
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GERMANIO

EL REY DE LOS SEMICONDUCTORES CUYA CORONA ROBÓ EL SILICIO.
Germanio. El rey de los semiconductores cuya corona robó el silicio.

El alemán Clemens Winkler demostró en 1886 la existencia de este elemento y quiso llamarlo neptunio, en honor al reciente descubrimiento de un nuevo planeta del Sistema Solar, pero el nombre ya estaba cogido para otro elemento nuevo, de modo que el alemán lo denominó, por el lugar del descubrimiento, germanio.

El germanio fue nuestro semiconductor por antonomasia durante unas décadas, antes de ser desbancado por el silicio por razones inevitables, principalmente económicas.

Las propiedades del silicio y el germanio son parecidas, pero uno de ellos apenas existe en cantidades apreciables y el otro –el silicio– constituye el 27% de la corteza terrestre.

A mediados del siglo pasado, por otro lado, nuestra industria de semiconductores no estaba tan desarrollada, y nuestros procesos no eran tan sutiles como son ahora. Por eso al principio era preferible utilizar un semiconductor más “robusto” aunque poco abundante, como el germanio, mientras que ahora nos conviene mucho más utilizar el más abundante aunque su proceso de obtención sea más complicado.

El germanio pasó de la oscuridad más absoluta a una importancia radical en muy pocos años, en gran parte por otro de los grandes motivadores de la especie humana además del dinero: la guerra. Uno de los avances tecnológicos más importantes de la Segunda Guerra Mundial fue el RADAR (RAdio Detection and Ranging, Detección y Medición de Distancias por Radio), que luego perdió el carácter de acrónimo y simplemente escribimos como radar.

Disponer o no de un sistema de detección como el radar suponía, básicamente, la diferencia entre ganar y perder. Pero para construir un radar era necesaria la electrónica, y para la electrónica era necesario un semiconductor: y el único disponible que podía emplearse como tal era el germanio. En diez años, entre 1940 y 1950, la producción mundial anual de germanio pasó de unos pocos kilos destinados casi completamente a la investigación a cuarenta toneladas.

Durante unos veinte años, entre 1945 y 1965, el germanio fue una materia prima esencial: casi todos los dispositivos electrónicos lo requerían, desde los radares a los primeros ordenadores o incluso los amplificadores de guitarra o las radios. Nuestra limitación era, por tanto, una limitación en la existencia del propio recurso –y el germanio sigue siendo tan escaso hoy que reciclamos una gran parte de él–. Sin embargo, para la década de los 60 nuestra industria se había refinado lo bastante como para que el silicio fuera reemplazando al germanio como semiconductor estándar, y la limitación fue de producción, no de extracción. Fue a partir de ahí cuando la electrónica revolucionó nuestra vida.

El germanio resultó tener propiedades ópticas extraordinarias.

Actualmente, el 35% de la producción mundial de germanio se destina a la fibra óptica. También se utiliza para fabricar lentes con un gran poder refractivo, como las de gran angular.


Grupo
14
Periódo
4
Bloque
P
Categoría
Metaloides